Was ist Flattr?
Untrans.eu

Introducción.


¿Intraducible? ¡No puede ser! No  hay conceptos intraducibles, todo lo que se puede pensar, se puede expresar. Todo lo que se puede expresar se puede entender, se puede vertir en otra lengua. En cualquier otra lengua, como proclama el principio de efabilidad. Sin embargo, me temo que no es tan fácil. Por lo menos la Real Academia Española reconoce la palabra efabilidad, lo que me permite expresar este concepto.

También hay quien afirma que no merece la pena traducir lo que no se puede traducir, entre otros lo afirma en su blog alguien que se llama a si mismo Maverick Philosopher. Esto tiene su gracia, porque la palabra inglesa maverick carece de una traducción evidente al español o al alemán. ¿Querrá decirnos el Maverick Philosopher por medio del nom de plume que ha escogido que no merece la pena traducirle a otros idiomas? Francamente, no creo que fuera esa su intención.

Pero si hubiese palabras intraducibles, ¿cómo las definiríamos? ¿cómo sabríamos que son intraducibles? ¿a qué motivos podría deberse su intraducibilidad? Probablemente se deba a una multitud de motivos que variarán de caso a caso, pero para los fines de este blog yo voy a argüir que las palabras intraducibles son las que en una lengua suenan normales y naturales, pero que en otra u otras suenan forzadas, artificiales. La única manera de saberlo es haciendo la prueba. ¿Y los motivos? Se me ocurren varios, y la lista seguro que no es exhaustiva. Allá voy:

  • Motivos históricos. El Sr. Maverick fue un personaje histórico, un Estadounidense de Texas que dió pié a la palabra maverick en inglés al negarse a marcar sus reses. En un principio un maverick era una res sin marca. Cuando el término empezó a usarse para calificar a seres humanos vino a significar que la persona en cuestión no se deja encasillar, que es un espíritu inconformista, heterodoxo, iconoclasta, disidente o una mezcla de todos estos conceptos. Una persona que va a su aire y que adopta o aplica ideas o hábitos controvertidos. Alguien que no se ciñe a las normas establecidas. Este concepto, que en inglés está muy claro, no se deja expresar de forma concisa y elegante ni en español ni en alemán, aunque en ambos países hay personas así. Lo que pasa es que es más difícil describirlas.
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  • Motivos morfológico-semánticos. En alemán hay muchísimos ejemplos de ello. Como lengua aglutinante permite la formación de nuevas palabras poniéndolas una tras otra, como en Trittbrettfahrer, Steigbügelhalter, Galgenhumor, Rabenmutter y tiefstapeln. Más adelante explicaré estas palabras una por una, primero en alemán y, si me animo, luego en español e inglés.
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  • Motivos semánticos. Hay palabras que sencillamente no tienen un equivalente en otras lenguas, sin que a primera vista parezca haber un motivo para ello. La palabra alemana Schraffur y la palabra inglesa hatching se suelen traducir al español por sombreado, pero esta traducción no puede ser correcta. La Schraffur y el hatching se utilizan al dibujar en blanco y negro por ejemplo para indicar una sección o un corte en un dibujo técnico y se hace trazando líneas paralelas. El sombreado español, por otra parte, por su propio nombre me parece incluir tonos grises. No es que en España no conozcamos la técnica del schraffieren o hatching: Los aguafuertes de Goya, los mapas, los billetes de banco, todos dan fe desde hace siglos del uso de esta técnica. Pero la designación es errónea. Al menos eso me parece a mí.
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  • Motivos gramaticales. Hay construcciopnes gramaticales que en una lengua son posibles, pero en otra no. El inglés desconoce el género gramatical (excepto en los pronombres), por ello en inglés no es posible decir nosotros y nosotras, como dijo en cierta ocasión un político de izquierda muy políticamente correcto. En alemán, por otra parte, aunque hay nada menos que tres géneros, con todos los problemas que esto puede acarrear, no todas las palabras se declinan. Las palabras alleine (solo, sola, solos, solas) y alle (todo, toda, todos, todas) sin ir más lejos no se declinan. Normalmente esto no causa problemas, el contexto permite la desambiguación. Pero no siempre. La película Solas (Dir. Emilio Zambrano, 1999) tiene un título intraducible. En la Internet Movie Database la película figura bajo el título “Alleine” en alemán, porque “Alleininnen” no tiene sentido, pero se pierde el componente femenino plural. La película se distribuyó en inglés bajo los títulos “Alleine”, “Alone” y “Solas”. Tal vez fuese este uno de los motivos por los que la película, que en España recibió muy buenas críticas, no tuviese tanto éxito en el ámbito anglosajón. ¿Quién sabe? Si así fuera, sería una lástima, porque se podría haber evitado.
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  • Motivos eufemísticos. Si alguien habla para que no le entiendan, no hay nada que hacer. La regla de oro de la traducción y de la interpretación, como se imparte en las universidades de todo el mundo, reza: primero entender, luego traducir. Si un orador se expresa de tal manera que solamente le pueden entender los que ya saben de antemano lo que quiere decir, es que no ha entendido el sentido de la comunicación (o que tiene muy mala leche). Esto lo escribo como intérprete, que ya ha sufrido en sus propias carnes este tipo de situaciones. Si se traduce lo que se cree haber entendido que quiere decir el orador, ya has metido la pata, porque no lo ha dicho así y si el oyente lo toma al pie de la letra, malo. El orador siempre podrá excusarse o escurrir el bulto alegando que se le ha entendido o interpretado mal. Si se traduce lo que dice literalmente el orador, el oyente no entiende nada. Lo que es aún peor. Encima el intérprete queda como un tonto. Para deshacer el entuerto hará falta mucho tiempo y aún más tacto. Bien mirado, tal vez este tipo de intraducibilidad no sea tanto eufemística como social. Los tres actores del acto de interpretación (el orador, el intérprete y el oyente) no están al mismo nivel. Si se ignora esto, los malentendidos están programados. Pero si se hace hincapié en esta diferencia, la conversación ya no trata el tema que quiere el orador, sino que pasa a ser una metaconversación autoreferente. Vamos, que se haga lo que se haga, está mal. Lo que bien mirado, no es más que otra posible definición de intraducible.

     

¿Intraducible? A ver qué sale... Ya veremos a dónde nos lleva esta excursión. Solamente quiero dejar una cosa bien clara de entrada, para que no haya malentendidos innecesarios: Solo porque una lengua (todavía) carezca de una palabra o de una expresión esto no significa que esta lengua sea en modo alguno inferior a otra, aunque esta tenga ya dicha expresión. Lo único que esto significa es que esta lengua puede, si sus hablantes lo consideran apropiado, añadir la susodicha palabra a su léxico. Si los hablantes de dicha lengua aprecian el término en cuestión, lo usarán. ¿Y si no? No pasa nada, evidentemente. Yo solamente presento algunas observaciones más o menos serias, un poco al azar. E igual que se puede llevar al caballo al abrevadero pero no le puede obligar a beber, yo me limito a traer palabras a este foro. Al que le gusten, que las use y las disfrute. Al que no, que las deje.

Estos son solamente algunos de los motivos que pueden causar dificultades de traducción de un término. Estos casos a menudo no aparecerán en su forma pura, otras dificultades tendrán motivos completamente diferentes. No quisiera profundizar más aquí estas elucubraciones teóricas, no se vaya a convertir este blog en una tesis doctoral, al fin y al cabo, el movimiento se demuestar andando. Así que sin más prolegómenos invito al amable lector a que eche un vistazo a los conceptos que he alistado, tanto a los que ya he comentado como a los que espero encontrar tiempo para comentar algún día. Les invito a que propongan posibles traducciones, a que contribuyan con otras palabras que les hayan llamado la atención, y a que comenten lo que ya he hecho. Muchas gracias y... ¡que lo disfruten!